Japón, el país de los gatos

Si conoces un poco el país del sol naciente, seguro que te has dado cuenta que es un país gatuno. Resulta extraño ya que, lo más seguro, es que te haya venido a la mente la historia de Hachiko, un perro. Pues bien, Japón es un país donde hay perros y gatos pero, principalmente, ganan los segundos.

Si te fijas en la cultura nipona, los gatos están muy presentes en todo el país, y te lo vamos a demostrar:

  • Neko cafés. De hecho, en España podemos encontrar algún que otro bar, cafetería, restaurante, etc. donde tienen gatos y te acompañan cuando estás allí tomando algo. Pues bien, eso mismo lo tienen desde hace años en Japón.

 

  • Gatos en la oficina. ¿Te imaginas ir a trabajar con tu gato? Pues sí, parece que en Japón pueden ir allí porque se ha demostrado que los gatos ayudan a liberar tensiones y a mejorar el ánimo de los trabajadores. Claro está, que no sabemos si por atender a los gatos, el trabajo se descuida.

 

  • Tashorojima. ¿Has oído hablar de esta isla? Es traducida como “la isla de los gatos”. Es una isla donde viven más gatos que personas. Y no estamos hablando de una isla pequeña, es grande y, para que veas, hay 6 gatos por humano (la isla tiene 3 km²). Muchos van allí de visita, no para ver el lugar, sino para ver la cantidad de gatos que hay allí.

 

  • Gatos para marketing. En realidad son gatos que se escogen para ser la imagen de ciertos lugares o trabajos y que tienen mucho éxito. Uno de los ejemplos está en una gata a la que le pusieron un gorro de maquinista y una chapa. ¿Qué hizo? Aumentar un 20% la economía local de la isla Kishi, donde vive.

 

  • Templo gatuno en Tokio. Si no tienes mucha suerte en el amor, quizá un gato te pueda encontrar pareja. Para ello, tendrás que ir al templo de Tokio y pedir suerte en el amor y el matrimonio a un gato a través de una tablilla de madera.

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Este blog es informativo, en ningún momento sirve como diagnóstico de enfermedad ni como herramienta para medicación de animales que obvien la obligada intervención de un veterinario o un farmacéutico.
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